
“Nosi” (Mariana Darhanpe) sueña con ser actriz. Se presenta a varios “castings” con muy poca suerte. Nervios, timidez, inseguridad, dificultad para recordar el texto estudiado, alguna que otra actitud malintencionada de parte de quienes la convocaron a la audición, todo parece conspirar en su contra. Ella no se rinde y vuelve a intentarlo, una y otra vez. De pronto, algo crucial sucede. Un comentario “random” de su anciana abuela, destapa casi sin querer un secreto bien guardado, algo que ella ignoró durante sus 27 años de vida, algo oculto referido a su origen.
Y ahí empieza otra tarea casi obsesiva. Interrogar a su madre, a su padre, a todo aquel que tenga información sobre algo tan trascendental como la dilucidación de la propia identidad.
Esta muchacha, entonces, debe correr hacia atrás, hacia un pasado que desconoce, e intentar desandar un camino que jamás transitó. Nada peor que sentirse estafado, burlado, privado de un derecho tan esencial. Eso se convierte en su motor, en el impulso vital, irrefrenable, en busca de la verdad. Su personalidad da un vuelco a partir de este punto de inflexión. Nosi (¿o»No sé»?) increpa sin miedo ni piedad a sus interlocutores, obligándolos a acabar con la mentira. Se vuelve más firme, más entera, más segura de si misma.
Mariana Darhanpe habita la piel de varios personajes en “Muchacha que corre”, unipersonal escrito y dirigido por César Genovesi. Es Nosi, su madre, su abuela, es ella a los 14, es la siniestra mujer que la entregó. Cambiando su actitud corporal, sus gestos, su voz, su vestuario (Emily Fracchetti), la dúctil actriz va mutando y poblando la escena, obligando al espectador a imaginar esos encuentros, esos diálogos. Manipula una mochila a la que resignifica todo el tiempo.
La puesta es deliberadamente ascética, despojada (diseño de espacio; Estela Kraczmarczyk); todo está puesto en la maratónica labor de la intérprete. Ella corre, baila (Ada Saray Espiro, asesoramiento coreográfico; diseño musical: Valentina Pizarro); Nosi ríe, llora, implora, a lo largo de una suerte de viaje iniciático en el que busca parirse a si misma, a descubrir y develar quién es.
“Muchacha que corre”, producida por la propia actriz, se presentó con localidades agotadas en la bellísima Sala China Zorrilla del Teatro Municipal Coliseo Podestá, en el marco de un ciclo que inició la gestión de Alejo García Pintos como Director, en el que se ofrecen obras de teatro y espectáculos musicales todos los jueves a las 20 hs, con entradas sumamente accesibles.