· Chicas, ¿alguna de ustedes alguna vez lo hizo en un avión?

· ¿Qué cosa, Silvi?

· Lo que hicieron Mauricio el arquitecto, y Sandra la comerciante, en el vuelo de Panamá a Rosario, a 10.000 metros de altura. ¡Un escándalo!

· ¡Ah, sí! Lo leí. Los deschavó una criatura: «¿Qué pasa, abue? ¿Qué es eso que se mueve debajo de la manta?», le preguntó el pibe a la nona.

· Y la nona los denunció a la azafata.

· ¡Qué envidiosa! Aguafiestas, la vieja.

· ¿Cómo se las ingeniaron? Los asientos vienen cada vez más chicos y apretados.

· Pero ellos viajaban en Ejecutiva. Lo cierto es que cuando el avión aterrizó, los detuvieron, todavía con las prendas bajas, y les abrieron una causa por exhibiciones obscenas.

· ¡Qué papelón! Los escracharon con fotos, de frente y de perfil.

· Hubo pasajeros piolas que los aplaudieron cuando se corríó la bola. Después de todo, en estos tiempos turbulentos de violencia y guerras, ¿qué tiene de malo que dos desconocidos hagan el amor?

· La esposa del tramposo, que lo esperaba en el aeropuerto junto a sus tres hijos, no debe haber pensado lo mismo.

· ¿Divorcio express? Andá a saber.

· Repito mi pregunta: ¿y por casa?

· Yo, a lo máximo que me animé fue a alguna franeleada frenética en el Ferrocarril Roca o en el Expreso Buenos Aires, en los días pre-autopista, cuando venía por la Calchaquí.

· Pero convengamos que la fantasía de hacerlo en un avión, siempre está, ¿o no?

· ¡Ni se me ocurriría! ¡Incomodísimo! Me agarra un ataque de ciática terminal. No me enderezan más.

· La muñequita inflable, ex de Redrado, confesó que lo hicieron en el baño de un avión, en un vuelo a París.

· ¡Mirá si cuando estás en esos menesteres, empiezan las turbulencias, y tenés que volver rajando a tu asiento, con los lienzos bajos, rogándole a Diosito que no haya llegado tu hora!

· Fue más peligrosa la Xipolitakis en la cabina de un avión de Austral, donde los pilotos jeropas le permitieron manipular el acelerador, poniendo en riesgo a todos los pasajeros. Esta parejita, en cambio, no jodió a nadie.

· El que podría escribir un libro al respecto es Guido Süller, ex comisario de a bordo, que fue testigo ocular de muchas trampas aéreas.

· Se casó de nuevo Guido, ¿sabían? Esta vez con un jujeño 40 años menor que él.

· No escarmienta. Otro candidato para “la chechona”. Hay gente que no aprende de la experiencia.

· Como Pampita, que volvió con el polista, “Viva la Pepa”. O Tinelli, que vuelve con el Bailando.

· O Javi, que lo sigue defendiendo al indefendible de su Jefe de Gabinete, aunque eso le cueste la reelección.

· ¿Para tanto? ¿Te parece?

· ¿Acaso no vieron cómo el Gato ya se está relamiendo, afilando las uñas y desparasitando, para volver en carrera?

· ¡Más de lo mismo! ¿Nunca nada nuevo? ¡Todos dinosaurios con olor a naftalina!

· Para mí que les garparon a estos amantes furtivos, para distraer la atención y que dejáramos de investigar el abultado patrimonio de Manolito.

· ¡Brindemos por el amor, chicas, y en contra de las jovatas buchonas! ¡Chin, chin!

Diario El Día, 17/05/2026

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