Se dice que los teatros, particularmente los de larga data, suelen estar habitados por duendes, fantasmas, los espíritus de los artistas que trajinaros sus escenarios. Si quien está leyendo esta crónica se anima a participar de la experiencia inmersiva que propone los lunes nuestro emblemático Coliseo – “Laberinto Podestá”- descubrirá que esa creencia no es tan sólo  una leyenda o mito urbano, sino una tangible realidad.

Este conmovedor , entretenido y muy original espectáculo ideado por Silvina De Micheli, con dramaturgia, dirección y puesta en escena de Claudio Rodrigo y Juan Pablo Thomas, producción general de Alejandra Bignasco y producción integral del Teatro Municipal Coliseo Podestá, dirigido por Alejo García Pintos, nos propone un viaje en el tiempo, un reencuentro nada menos que con los mismísimos hermanos Podestá y los orígenes del teatro rioplatense.

La graciosa excusa dramática es la siguiente. El predio se va a rematar debido a una abultada deuda hipotecaria, y los asistentes podrán adquirir objetos de utilería, vestuario, puertas, ventanas, hasta los listones de madera del escenario, todo al alcance del mejor postor. El tema es que los funcionarios a cargo de la operación nunca imaginaron que se toparían con una resistencia feroz de parte de los habitantes históricos de ese espacio mágico, dispuestos a defenderlo a capa y espada.

Así, mientras los espectadores/eventuales participantes de la subasta circulan por las instalaciones del Coliseo (que cumple jóvenes 140 año), entre luces y sombras, descubriendo rincones y recovecos, esquivando apariciones y sobresaltándose ante estruendosos sonidos, surgen relatos, chismes de alcoba, como el romance furtivo entre “Rosita de la Plata”, la famosa “écuyère” casada con Antonio Podestá, con el joven clown inglés Frank Brown; la épica historia de la familia Podestá, compañía de “pruebistas y bailarines”, tan trascendente en el pasaje del circo criollo al teatro; el emblemático personaje “Pepino el 88” de Pepe Podestá, payaso desenfadado e irreverente, que hacía virulentos chistes y mordaces críticas sobre temas de actualidad, un verdadero capo cómico de la época; Tita Merello y sus consejos femeninos; la versión dialogada del folletín de Eduardo Gutiérrez, “Juan Moreira”. Todo esto y mucho más componen el  popurrí “Laberinto Podestá” que se ofrece los lunes a las 20.30, con entrada gratuita con capacidad limitada.

Y así como Don Pepe nos recibe al iniciar este singular periplo, también nos y se despide al final, desde el Paraíso (aquí en la doble acepción del término).

Poesía, actuación, música en vivo, danza, marionetas, canto, acrobacia, patinaje, un sofisticado y muy esmerado homenaje a esos artistas apasionados de fines del siglo XIX, que abrieron caminos y sembraron  para las futuras generaciones.

El talentoso y versátil elenco de este singular espectáculo está compuesto por Luna Benaglia, Juan Camiletti, Juliana Colli, Carolina Cremonte, José Desimone, Leandro Etchegaray, Santiago Franco, Luciano Guglielmino, Joaquín Merones, Lucía Pérez Martins, Miguel Retamar, Franco Santoro, Cintia Silveyra D’avila y Florencia Verón.

Dirección de arte, ambientación y vestuario: María Marta Oswald. Caracterización, asistencia de vestuario, arte y ambientación: María Florencia Gangoiti. Diseño Lumínico ambiental: Federico Genovés. Asistencia y operación técnica: Laira Lattaro, Pedro Reinoso, Lucía Duarte. Música original: Luciano Guglielmino. Diseño de sonido en vivo: Luciano Guglielmino, Leandro Etchegaray. Sonido en tiempo diferido: Daniel Reinoso. Diseño gráfico: Estanislao Massigoge.

En estos tiempos aciagos y oscuros, tanto aquí como en el mundo entero, elijo estas líneas de Neruda para cerrar: “Podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera”. Así en la naturaleza como en el Arte.

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