Sí, ya sé que todos nos vamos a morir, tarde o temprano. Ya sé que todos tenemos fecha de vencimiento. Pero cuando un Artista muy querido por todos se va, ¡la pucha, cómo duele! Esta vez fue Rubén “El Negro” Rada, un músico de la hostia; un tipo vital, genuino, buenazo, que contagió alegría y ritmo todo el tiempo a todo el mundo. Un personaje entrañable que empezó bien de abajo, y se ganó el amor del planeta. ¡Claro que queda su música, afortunadamente! ¡Y su imagen pícara y singular! Y sus dichos, las entrevistas en las que abría su corazón de par en par, su chispa, sus rulos, sus manazas, su impronta, su marca registrada. ¡Chau, Negrito! ¡Y gracias por tanto! ¡Gracias totales! 

Mi carta en La Nación, 29/08/2026

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