
El caso Agostina Vega, la indignación y la angustia
Lamentablemente, monstruos como Claudio Barrelier, que secuestran, violan y matan niñas y mujeres, ya son moneda corriente, que casi hemos naturalizado en esta Argentina.
Pero lo más grave, creo, es nuestra Justicia inoperante y hasta cómplice, que libera individuos peligrosos como éste, que ya han cometido crímenes aberrantes.
¿Cómo tolerar el bochornoso “stand up” del fiscal Raúl Garzón, elogiando la tarea del perro que encontró los restos de Agostina Vega, al que quiere dar una medalla? ¿Cómo no recordar la negligencia de la jueza Ana Clara Ballester, avalada por la asesora de menores Elisa Alejandra Catán, cuando restituyeron al niño Lucio Dupuy a su madre, sin medir el riesgo de semejante decisión?
Quien debería estar en el banquillo de los acusados es la mismísima Justicia, que brilla por su ausencia en nuestro país desde hace décadas.
Sin embargo, esos jueces y fiscales siguen en sus puestos, y hasta se los asciende, y no pagan ningún costo ni se hacen cargo de sus habituales “mala praxis”.
Estamos desamparados, desprotegidos, a la buena de Dios.
Diario Clarín, 03/06/2026