
Ya desde el mismísimo título: “Bailó toda la noche, tomó agua fría y se murió”, es lícito intuir que lo que vamos a ver, dista mucho de una obra de teatro convencional, de ésas que tienen planteo, desarrollo y desenlace. Esta “opera prima” de Canela Corno, escrita, dirigida y producida por ella, es una experiencia sumamente audaz, “risqué” –dirían los franceses- ; una propuesta que se anima a romper moldes en cuanto a lo visual y lo lingüístico, a la forma y al contenido.
Desde el vamos, no hay cuarta pared. El público será literal co-protagonista “da capo”. Canela, hija de Rafael “Lito” Conor, actor que se formó nada menos que en “La Lechuza” (legendaria sala del teatro independiente platense donde vimos “Bailó …”), le rinde homenaje a su padre en ese ámbito más que familiar. La actriz- al igual que su padre- habitó ese espacio mágico de pequeña, y conoce cada rincón, cada prenda de vestuario, cada objeto de utilería, y hasta está familiarizada con un espíritu que lo habita.
Y así es como Canela comparte su historia en este movilizante biodrama, que revela hechos significativos y traumáticos de su vida. Una madre que la “abandona” junto a sus tres hermanos, una madrastra muy poco amigable, abusos y violencia por parte de primos, bullying escolar; en fin, una serie de heridas imborrables que dejaron cicatrices y reclaman ser exorcizadas de alguna manera. Es ahí donde el teatro aparece como el ámbito de sanación para la actriz, un lugar en el que se siente mirada, querida, comprendida, aprobada, acompañada, valorada, tenida en cuenta. En definitiva, su madero de salvación.
La actriz no está sola en el escenario. La acompañan otras jóvenes performers que desempeñan múltiples roles. Ellas son Trinidad Falco, Marta de la gente, Rosita de los vientos y Rocío Russo Morantes. Por momentos, encarnan a la propia protagonista; en otros, son sus interlocutores, sus fantasmas, sus alucinaciones, sus recuerdos. El “ensemble” funciona como un aceitado y preciso mecanismo de relojería.
La autora, directora y protagonista cuenta con un equipo sólido que la respalda. Asesoramiento dramatúrgico: Nadia Díaz, Malena Escobar O’Neill. Diseño y realización técnica/audiovisual: Trinidad Falco. Diseño y realización de escenografía y vestuario: Marta de la gente. Diseño y operación lumínica: Ro Leblin, Juan Camargo. Diseño coreográfico: Doxa morfa. Composición musical: Catalina Chontasi. Prensa: Ignacio Pereyra León. Asistencia de dirección: Trinidad Falco.
Resulta sumamente auspicioso que surjan propuestas teatrales disruptivas, originales, novedosas como ésta. Aires nuevos. Canela Corno se anima a desnudar su alma descarnada y desprejuiciadamente, generando empatía y conexión. Su puesta en escena es dinámica y apela a múltiples recursos sonoros y audiovisuales que captan y amplían la mirada del espectador.
Le auguramos y prolífica larga vida a este “Baile” sanador.