
· Chicas, miren con disimulo la mesa larga que está al lado de la ventana. ¿Quiénes son esos tipos?
· Por los disfraces, deben ser integrantes de alguna comparsa. No te olvides que estamos en carnaval, Martita. Estarán haciendo un recreo para merendar.
· No, amigas. Creo que son otra cosa. Rara una murga sólo de animales, ¿no?
· ¡Ah! ¡Tenés razón! Hay 3 perros, 4 gatos, un par de zorros, 1 león, 1 tigre, 2 conejos…
· Lo extraño es que sólo tienen máscaras. No se les ven las caras. Fíjense que salvo eso, están vestidos con ropa normal.
· ¿Cómo? ¿No se enteraron? ¡Qué desinformadas que están! ¡Que no se diga!
· ¡A ver la sabelotodo! ¡Desasnanos, con perdón de los presentes!
· Son “therians”, personas que se identifican con animales.
· ¡Éramos pocos y parió la abuela! ¡Me estás jodiendo, Laurita!
· ¡No! ¡Posta! Sienten que más allá de su cuerpo humano, su alma es la de un animal. Y hasta saltan, corren, reptan, ladran, aúllan, maúllan, arañan, muerden como el animal que habita en ellos.
· ¿Pero de qué viven? ¿Estudian? ¿Trabajan? ¿Van así a la facultad o a la oficina?
· ¡No! Se caracterizan cuando se juntan con otros “therians” o con otros “furrys”.
· ¿Fu qué?!
· “Furrys”, peludos. Esos sí se visten de la cabeza a los pies, como peluches gigantes. Pero lo hacen más como un juego social, como una fiesta de disfraces. No se creen bichos. Y no caminan en 4 patas.
· Pero ¿de dónde salieron estos personajes? ¿De alguna peli de terror?
· ¡Son modas pasajeras, Nené! ¿O acaso no se acuerdan de otras tantas tribus urbanas que ya pasaron al olvido?
· ¿Como cuáles?
· A ver … los “emos”, los “floggers”, los “góticos o darks”, los “rollingas”, los “cumbieros” , los “punk”, los “rastafaris” … y me quedo corta.
· ¿Y cuál es la gracia?
· ¡Qué sé yo! ¡Andá y peguntáles, así te sacás la duda!
· ¡No! ¡A ver si me pegan un tarascón o me echan una meada!
· ¿Algún hijo o nieto de ustedes se les dio por esta paparruchada?
· ¡Yo lo desheredo!
· ¡No dramatices, Martita! Igual, no tenés nada para dejarles en herencia, salvo tus gatos.
· Sí, pero son gatos reales, dendeveras, no vulgares imitadores como ésos.
· Ahora que decís, ¿comerán alimento balanceado? Veamos qué les lleva el mozo.
· Son truchos pero no dolobus. ¡Miren los sacramentos que se están lastrando!
· ¿Y los boliches tendrán que habilitar baños especiales? ¿Con piedritas sanitarias?
· Chicas, el pescado se pudre por la cabeza. ¿Acaso a Macri no lo llaman “gato” y al Javi “león”?
· Hay otros: el Pingüino Néstor, el Cuervo Larroque, la Morsa Aníbal Fernández, la Pato Bullrich, el Perro Santillán, y siguen firmas.
· Comparado con los que mencionás, éstos parecen más inofensivos, ¿no? Bebés de pecho.
· Entre estos bicharracos y la Nancy Pazos encadenada y amordazada frente al Congreso, cada vez me convenzo más que vivimos en un país surrealista, indescifrable, que escapa a toda lógica.
· No sé ustedes, chicas, pero yo, a esta altura del mes, me autopercibo “rata de albañal”, así que acepto que me garpen el trago. ¡Chin, chin!
Diario El Día de La Plata, 15/02/2026