· ¡Ya abril, chicas! ¡Qué vértigo! ¡Paren el mundo que me quiero bajar!

· Me acordé de la canción de Rosame Laraya.

· ¡No, Mechi! ¡No se llamaba así! Era Rosamel Araya, el chileno: “Para abril o para mayo …”

· ¡Esa! “Las cerezas” se llamaba la canción. ¡Cuánta nostalgia!

· “Para abril o para mayo, veré / Que me ofrezcas la primera prueba de amor”. ¿Qué sería esa “prueba de amor”?

· Y … un piquito, tal vez. O un chape. No más que eso.

· Hoy en día, directo a los bifes. Nada de prolegómenos. Cero romanticismo.

· Hablando de Roma, ¿se enteraron que hay “muebles sexuales para adultos mayores”?

· ¿Quééééééé?!

· ¡Lo que oís! Se compran en algunas ortopedias y sex-shops. Diseñados para la “nueva longevidad”.

· ¡Me estás cargando, Mechi!

· Mirá. Te muestro en el celu. “Las almohadas y cuñas para parejas ofrecen soporte ergonómico. Inflables o de espuma viscoelástica, ayudan a alcanzar posiciones o prácticas que sin este accesorio podrían generar dolor en los adultos mayores.”

· ¡Mamma mía! ¿Era neeeeeeesario?

· Y eso no es todo. También hay sillas para sexo aéreo, sexo tántrico, y “elementos que se colocan en la pared con el fin de atar a uno de los integrantes de la práctica.”

· ¿Sexo aéreo? ¿Cómo el viejo “salto del tigre”? ¡Dejáme de joder! Ya no saben qué inventar.

· Mobiliario erótico lo llaman. Hay divanes ondulados que acompañan la curvatura natural del cuerpo.

· Yo me llego a acostar en uno de esos y me agarra una lumbalgia terminal. Paso.

· Disculpen mi ignorancia, pero ¿qué es el sexo tántrico?

· ¿No te acordás que lo puso de moda Sting, el cantante? Algo así como una mezcla entre sexo y meditación. Postergar el climax lo más posible.

· ¡Qué pérdida de tiempo! ¡Con todo lo que una tiene que hacer durante el día!

· Más que de los adultos mayores, se tendrían que ocupar de los jóvenes, que cada vez tienen menos sexo. ¿No oyeron hablar del fenómeno conocido como “recesión sexual”? En la última década se duplicó la falta de sexo, entre otras cosas debido al estrés crónico, las pantallas, las redes sociales, las apps de citas, la ansiedad, la dificultad para construir vínculos reales, el miedo al rechazo … Lo cierto es que la libido del piberío está en caída libre.

· Y nosotras, con la libido intacta y el pescado sin vender. ¡Qué injusticia!

· Es que los tipos de nuestra generación están pa’tirar. Gruñones, andropáusicos, mañosos, pijoteros, achacados, gordos, pelados … Sí, ya sé. De los cuerpos no se habla.

· Más los que han partido ya …

· ¡Ay, nena! ¡Tocáte la izquierda! ¡No seas pájaro de mal agüero!

· ¡Es la pura verdad, Nelly! Nosotras duramos mucho más. Y eso que hemos parido a repetición, nos hemos deslomado en tareas domésticas y ejercicio de la profesión, nos hemos multiplicado en mil cosas a lo largo de la vida, y a pesar de eso, duramos más.

· Bueno, entonces habrá que buscar jóvenes que no practiquen el celibato voluntario. ¡Chin, chin!

Diario El Día de La Plata, 05/04/2026

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