Todos aquellos que intentan infructuosamente defender a Manuel Adorni, justificándolo en sus dichos (“Me voy a deslomar a New York”), y en haber llevado a su esposa en vuelo oficial como si nada, esgrimen excusas tales como: “Bueno, che, si vamos al caso, CFK se hacía llevar diarios en avión al Sur, su lugar en el mundo”. Ese razonamiento carece de toda validez. No se trata de evaluar quién hizo más macanas en el pasado, quién se abusó más del poder que tenía, quién se benefició más con la nuestra.

Los millones de argentinos que votaron a Javier Milei en su momento, justamente pretendían un cambio, no más de lo mismo. Actitudes como las recientes del jefe de Gabinete refuerzan el creciente desencanto con esta gestión.

¿Hay acaso funcionarios intocables? ¿Será cierto que si la hermana del Presidente apoya a alguien cuestionado, esa persona es inamovible y puede dormir tranquila? Mi abuela solía usar este refrán: “La sartén le dijo al cazo: quítate de ahí que me tiznas”. Otro: “Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio”.

Diario Clarín, 17/03/2026

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